Ricardo Monti

Cap. 02: Dos petimetres neoclásicos

22 octubre, 2017

FRAGMENTOS DEL CAPÍTULO 2: “Dos petimetres neoclásicos” o jóvenes a la moda, DE “LA CREACIÓN”
“La noche era a la vez rotunda y sigilosa. Un hilo de luna
guadañaba sobre nosotros fugaces nubecitas negras. Volvíamos
en silencio, bordeando los zanjones, entre casas esporádicas,
agazapadas en la penumbra. Zumbaban todavía en mis oídos
los susurros lejanos de los conspiradores.
[…]
Tanteábamos con nuestro pie la oscuridad, el barro y las
piedras de las veredas altas, en el silencio que ladridos distantes
apenas interrumpían. Del hueco se desprendieron esos hombres
como un relámpago. Una mano áspera y sucia me amordazó
con fuerza. Quedé inmovilizado entre brazos y piernas macizos,
contra los cuales los míos parecían cañas huecas. Alcancé
a verte debatiéndote con mayor debilidad e impotencia que
yo. Nos arrastraron en vilo al interior del baldío. Con la cara
hundida en el barro y los yuyos malolientes escuché sus guasas.
“¿A quién degollamos primero, eh? ¿A quién elegimos?” “A uno
lo degollamos, el otro mira. Uno muere, otro se salva. ¿A quién
elegimos?” “Que ellos decidan”.
[…]
Pude verte, Juan, a la débil luz del hilo de luna, arrodillado
en el suelo, con el cuerpo laxo y los ojos dirigidos a lo alto. Uno
de ellos te aferró de los cabellos y tiró tu cabeza hacia atrás. Tu
blanquísimo cuello brilló entonces con luz propia. Y también lo
hizo el sanguinario cuchillo, que se acercó muy lentamente a tu
piel transparente, inmaculada. Con mis ojos desorbitados y mi
boca silenciada a la fuerza no pude gritar, pero sí exclamó mi
pensamiento: “¡Como un cordero, como un cordero al matadero!”
Una nube cubrió la poca luna que quedaba y huyeron hasta los
más pálidos reflejos. Volvieron a resonar las carcajadas. El que
sostenía por los pelos tu cabeza la dejó caer y con ella tu cuerpo,
que se desplomó sobre el barro, los yuyos, la basura. Envainó su
cuchillo, siempre riéndose, y le dijo a los otros: “Vamos, estos ya
no joden más”. Se esfumaron en la lobreguez.”
Págs. 81-83

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La Creación © Ricardo Monti 2017