Ricardo Monti

Revista Mutt sobre “La Creación” de Ricardo Monti

20 diciembre, 2017

Desde las primeras páginas de La Creación, tenemos la sensación de que el texto contiene toda la historia del mundo, del ser humano. No tanto por su extensión como por su capacidad de indagar en los pensamientos más profundos del hombre. Nacida a partir de un sueño de su autor Ricardo Monti, la obra narra tres relatos que suceden en distintas épocas. Las tres historias se entrelazan en un gran rompecabezas, como el que ilustra la tapa del libro –inspirado en El jardín del Edén, primer panel del tríptico El jardín de las delicias de El Bosco–. El primer relato transcurre en la primera mitad de un imaginario siglo XIX con personajes que peregrinan entre la ciudad de Buenos Aires, Montevideo y el sur de la provincia de Buenos Aires. El segundo, en 1944 (año de nacimiento del autor), se centra en una compañía de radioteatro que se encamina de Mendoza a Buenos Aires representando la versión escénica de un melodrama que protagoniza un bandido rural. Y el tercero retrocede hasta 1931 siguiendo las andanzas de este bandido, que parte de Buenos Aires y termina en el Atuel.

Ricardo Monti, dramaturgo argentino entre los más destacados de habla hispana, docente y formador de una destacada generación de nuevos dramaturgos, dibujó este proyecto monumental de manera casi natural, a partir de su capacidad de observador intuitivo de los caminos del trabajo creador. En su nueva obra hace consciente el gran rompecabezas que resulta ser la vida: un mecanismo previo a la existencia de cada uno, que nos devela un sentido oculto en la medida en que aprendemos a mirar. Si bien no se trata de una novela histórica –al igual que en sus obras de teatro– aquí los hechos se suceden sobre un fondo histórico determinado, sobre cierto clima de verosimilitud.

Así como la novela nace a partir de un sueño que el autor logró escribir rápidamente para no olvidarlo, también algunas de sus obras de teatro han surgido de una escritura automática despertada por una noticia periodística o una situación vista en la calle, que luego tuvo que depurar por varios años. Hay, en su creación, algo de una inspiración divina que lo aborda y a la que no puede abandonar. Y todo el exhaustivo trabajo que requiere luego para llegar al texto final, lo vale porque esos escritos son los que más íntimamente lo representan y lo narran a él mismo. Definida por él como un texto que contiene todo lo que quiso escribir en su vida, La Creación invita al lector a un acercamiento pausado, impone un ritmo más lento, de goce, de develar metáforas, que va en detrimento de cualquier apuro por llegar a conclusiones rápidas.

Del mismo modo en que el contenido de la novela responde al concepto de rompecabezas, también la forma en la que se convirtió en libro remite a ese armado colectivo y paciente. Fue editada por el propio escritor, quien decidió publicarla de manera independiente como Edición de Autor. Paralelamente Monti lanzó la página web www.ricardomonti.com, en la que comparte videos, fragmentos de la novela, juegos y diálogos con el lector donde se pueden intercambiar comentarios. Una clara concepción de lectura participativa que atraviesa a la obra.

Permanente pregunta sobre la realidad como constructo, La Creación se vale de la ficción para problematizar esa interpelación. Cuando el personaje de Juan le pregunta a Mariano por qué no escribe una obra de teatro, si no tiene suficiente material para una novela, Mariano le responde: “El teatro es puro presente. Un presente ficticio como todo arte. Podría decirse que la obra de teatro que nos mantiene en vilo en su presente ya aconteció en la mente del autor. El teatro en el sentido que digo es mera simulación de nuestro presente eterno…”.

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La Creación © Ricardo Monti 2017